Hoy me quejo, me quejo como de costumbre, me quejo porque no puedo entender todo lo que ha pasado por esta mente insana que intenta no sucumbir ante sus propias dudas y escribo, como un esclavo de mis propios sentimientos, como un demente que no sabe expresarse en minimas palabras o acciones, pero escribo solo los fragmentos de lo que pienso, al final escribo solo los despojos, solo la mierda que no quiero seguir oliendo.
Solo escribo sobre los demonios que han maltratado mi vida y de los que ya no quiero pensar y así me han llamado poeta, por poner en letras lo que no quiero sentir, lo que muchas veces solo me estorba, lo que no quiero volver a vivir.
Mi verdadera poesía, dejen que les cuente, siempre estará oculta, solo la conservan las personas a las que alguna vez les escribí. Ellas son las dueñas de esas palabras, solo ellas pueden conocerlas, solo ellas deciden que hacer con esas letras.
Sí, he escrito para muchas personas a nivel público, pero esa escritura jamás se comparará con aquella que alguna vez pude escribirle en privado.
Un espacio para el sin lugar, para el desafortunado y para el que quiera pasar un rato, para esos que se sienten Luciérnagas en el día, Luciérnagas que no son de un espacio
lunes, 26 de diciembre de 2016
jueves, 17 de marzo de 2016
Octava Luciérnaga: Sólo quería caminar bajo la lluvia
Salí y comenzaron a caer las primeras gotas de lluvia, las
calles comenzaron a brillar, el asfalto húmedo reflejaba las luces de las
farolas sobre mí; las calles vacías, pequeñas almas se veían correr, la soledad
y la lluvia se hacían las mejores amigas, las luces de las casas se formaban
como haciéndome un camino, me dirigían y yo caminaba mientras veía en mi sombra
como los crespos sobre mi cabeza saltaban, como si se regocijaran por recibir
las tan anheladas y pequeñas virutas de lluvia. Poco a poco las goteritas se hacían
más grandes y caían con más fuerza, en este punto ya me encontraba muy lejos de
casa, las luces de las casas se habían transformado en comercios a punto de
cerrar y las pequeñas almas en congregaciones buscaban refugio bajo cualquier
parasol.
La humedad ya no solo se sentía en el aíre, mis ropas se
encontraba empapadas, pesadas, frías… la lluvia había comenzado a desaparecer y
solo quedaba un frío tenue que recorría las calles y erizaba mi piel.
Los pensamientos se habían mojado ya, fue suficiente exposición,
era el único caminando bajo la lluvia con una tranquilidad que rayaba en lo
extraño, no todos quieren mojarse, solo una persona a quien se le han derretido
las ideas como papel mojado, lo preciso para dormir tranquilo en una noche de
calor.
martes, 3 de noviembre de 2015
Séptima Luciérnaga: ¡Qué viva la música!
Después de mucho pensarlo y de
casi jurar que no lo haría, terminé haciéndolo, terminé en una sala de cine
esperando y viendo ¡Qué viva la música!
Recuerdo muy bien que al leer esta obra de Andrés
Caicedo, me tomé mucho tiempo para terminarla, porque en la biblioteca solo me
prestaban el libro por una semana y lo tenía que renovar constantemente y al cabo de tres renovaciones había que regresarlo. Así la lectura se alargaba y puede que 3 semanas sean suficientes para leer un libro como
ese, pero me daba tiempo con cada narración, buscaba las canciones, que en
ocasiones tarareaba María del Carmen, y sobre todo porque soy de lectura lenta.
Cuando me di cuenta que se haría una adaptación al cine de este libro, creo que tuve la sensación de que
todo se iba a la mierda, hasta aquí llegó la maravilla pero, recordé
que cuando se trata de poner la historia de un libro en un film este queda
completamente diferente, porque es otro medio de comunicación e influye para
que la historia cambie en la forma que es contada, por eso se da ese sin sabor al final y decimos “así no es en el libro”. Por un momento tuve esperanzas.
Si bien es cierto, y es algo que
he confirmado a lo largo de los años cada vez que leo algo que dicen sobre
Caicedo y sus libros, y en conversaciones con amigos y compañeros de estudio,
las historias de este autor no son la gran maravilla en cuanto a la creación de
personajes, lo que impacta de este escritor es su elocuencia al narrar sucesos
cotidianos, es algo que te atrapa (en lo personal), los viajes psicodélicos, los monólogos extendidos donde podemos conocer mejor a los personajes, elementos que se convierten en un desafío, tomando en cuenta que el tiempo limitado del formato visual. Tratar de llevar algo como esto al cine nacional, donde los presupuestos son limitados, supongo que será un pequeño dolor de cabeza , aquí el tiempo en pantalla es oro.
Supimos desde el comienzo que
este film estaría ambientado en la Cali actual, nada de la Cali de antaño, esa
Cali loca de una generación que se sentía perdida, el sentimiento que pone de
manifiesto muchas veces la novela. Punto en contra, nuevamente.
La prevalencia de la música electrónica al comienzo de la producción nos saca
de la ilusión de una juventud perdida en las pistas de baile entre rock y
salsa, y muchas drogas, claro, pero esto no es algo que se olvidara en la película, por el contrario, es un elemento muy fuerte, me arriesgo a decir que un 90%
del tiempo de proyección estamos en contacto con drogas y algo de sexo. Claramente esto también es un intento por un cine comercial.
Antes de ver la película me
encontré con un pequeño artículo en Internet de Ivan Gallo, publicado en el periódico virtual Las
2Orillas en el que se ofrecía un comentario, que muy a mi pesar, lo comparto
ahora; la película es una simple recopilación de frases del libro recitadas por
los actores (no digo nada de las actuaciones porque no me siento calificado
para hacerlo) lo que me lleva a pensar en la película como un comercial de más de una hora. La estrategia de narrar apartes del libro, pasajes destacados, es casi lo único que nos conecta con la novela original, pero no me rima con los paisajes
modernos, que aunque sigan conservando parte de las inquietudes juveniles,
estas ya no van con el apogeo de la época.
Para terminar, y que esto no se
vuelva el tedio completo, me refiero a las personas que no se hayan leído el
libro y crean que viéndose la película podrán zafarse de esa actividad, lo siento, si llegan a las salas de cine sin un mínimo conocimiento de la historia
sentirán que perdieron su dinero, aún más que los que la vimos y conocíamos la historia. Así que, estudiantes, si tienen como tarea (quien sabe en qué colegio
pongan un tarea así) no se vean la película esperando responder
bien el examen o el trabajo que derive de esa actividad, Caicedo no conoció la
salsa-choke y lo agradecemos.
Quiero pensar en una frase debajo
del nombre de la película “inspirada en el libro de Andrés Caicedo…” como una
señal para no hacer demasiadas ilusiones en tanto a la historia y la forma en cómo
se disponen a contarla.
Camilo Mendoza.
jueves, 13 de agosto de 2015
martes, 7 de octubre de 2014
Sexta Luciérnaga - Noche de muertes
Bajo esta luna te dejo, querido amigo
Bajo esta luna descansa, fiel compañero
Bajo esta luna la muerte se ha posado en mis manos, te ha llevado, quizás por mérito mío, quizás por cosas de la vida
Bajo esta luna se ha cobrado tu estancia en la tierra
No pudo ser el mejor escenario para partir, quizás no las condiciones adecuadas, pero partiste a mi lado, dejándome aquí mientras recuperabas tus alas dañadas.
Yo estaba para cuidarte, pero no pude comprenderte; sentí en carne la incapacidad humana, la fallida misión que no sabemos llevar.
Las noches de luna inmensa ya significarán la fragilidad de la vida.
Bajo esta luna descansa, fiel compañero
Bajo esta luna la muerte se ha posado en mis manos, te ha llevado, quizás por mérito mío, quizás por cosas de la vida
Bajo esta luna se ha cobrado tu estancia en la tierra
No pudo ser el mejor escenario para partir, quizás no las condiciones adecuadas, pero partiste a mi lado, dejándome aquí mientras recuperabas tus alas dañadas.
Yo estaba para cuidarte, pero no pude comprenderte; sentí en carne la incapacidad humana, la fallida misión que no sabemos llevar.
Las noches de luna inmensa ya significarán la fragilidad de la vida.
lunes, 22 de septiembre de 2014
Quinta Luciérnaga - No soy poeta.
Un día me comenzaron a decir poeta y yo me preguntaba si de verdad lo era.
Siempre lo he tomado a manera de burla, intento escribir, no lo niego, pero nunca me he considerado un poeta, creo que no lo soy, soy simplemente una persona que, como dice Lorca, siempre está a punto de llorar, y lo hace, lo hace con letras.
Creo que me falta mucho alcohol, marihuana y sexo para ser un poeta, porque eso es lo que vende ahora en un poeta ¿no? Ser el más malo, el que va contra la corriente, el que le escribe al amor en forma de su única rebeldía, y no niego que el verdadero poeta sea un rebelde, ese que desencaja en la sociedad, pues la literatura se hizo para eso, el arte se hizo para eso, para expresar lo más interno del humano, para mostrar el alma.
Yo no soy un poeta, aunque mantenga emocional, como ahora con lagrimas en los ojos por que por primera vez siento la soledad, aunque le dedique parte de mi tiempo a escribir, a retratar mis sentimientos y luego enseñarlos a unos pocos, ponerlos en estas redes para que al final sean olvidados y en últimas borrados, tanto de lo virtual como de las personas porque ya piensan que soy un engreído, todo por creer por unos momentos las palabras de los demás.
No. Yo no soy poeta, me faltan "huevos", no soy reconocido, ni viajero, no tengo un verso para cada hora del día, no me he enamorado de mil mujeres. Escribo para pasar el tiempo, escribo para mostrar mi lado oscuro, lado que se hizo más fuerte al creer que tenia un titulo, el de poeta.
¡Ni mierda! Yo no soy poeta. Yo soy un simple pendejo que duerme dentro de un sistema social, dentro de un sistema personal y cree que es dios, aunque se necesite mucho para entender esa idea, junto con mi idea de amor, con mi idea de amistad, de paz, de libertad, esas ideas que no escribo porque no quiero ser de nuevo mal llamado poeta, ahora poeta anarquista; no me sirve de nada llenarme la boca y las manos de palabras si llegan a nadie porque nadie ya me escucha o lee.
Me voy quedando solo y eso si que me hace menos poeta - no tengo quien me lea de verdad, no tengo a quién escribir y se estremezca -.
Mi idea era decir que poeta no soy, pero esto al parecer resultó una quejadera poética, un poco oscura, romántica, sentimental.
En fin, no soy poeta. Ya no soy ni yo.
lunes, 25 de agosto de 2014
Cuarta Luciérnaga: Mi vida en Sepia
No traigo hoy una entrada sobre alguna película, aunque tengo varías que comentar, pero eso es para después.Hoy les quiero contar, o mejor, expresar mis lánguidos sentimientos; cosas raras, tramadoras, sentimientos en sepia, en ese tono que me encanta, porque mi vida la trato de vivir así, con ese filtro poco usado, ese tono de las paginas de los libros antiguos, de esos cuyas paginas huelen dulce - dan ganas de morder o lamer - pues así son mis sentimientos, medio viejitos, chapados a la antigua con un toque de modernidad confundida.
Soy un romántico, pero no del tipo romántico que se tiene idea ahora, me considero un romántico por que puedo expresar muchas de mis emociones, desde la más positiva hasta la más negativa, tal vez de una manera en ocasiones burda, nada bonita - aunque lo bonito y lo feo es tan relativo y a consideración de cada quién, (ahora comprenden cuando digo "modernidad confundida") - pero esa es mi manera de ser al final. ¿Por qué escribo esto? La verdad no lo sé, hace mucho que no publico y quería contar algo. Ya que este blog es un poco más casual, más simple, entonces quería en últimas contar un poco de lo que soy, un poco de lo que pretendo ser, tal vez no cuente lo que no soy, aunque eso sería para otro momento.
Ahora bien, el motivo de toda esta publicación, de todo este proceso de contar un poco sobre mí, es que la luna me inspira, me acompaña y que la he descubierto no sólo como luna, sino como una Lunática, una luna que me brinda ese tono en sepia que me gusta tanto, creo que a esa luna le debo el color de mi vida, el toque extraño que tiene, mis sentimientos poco comprensibles, esa mezcla entre persona líquida y sólida - Leer zygmunt bauman -. Esa luna loca y descontrolada, que en ocasiones llega enorme, en otras desaparece por noches, pero me canta en la distancia mientras me elevo como una nube para estar más cerca de ella y no perderme de su destello en sepia que tanto me gusta.
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