sábado, 2 de mayo de 2020

Décimo Octava Luciérnaga - BTS - Black Swan. Escapar de los miedos

No sé mucho sobre BTS, solo lo que mi esposa me cuenta (ella si es maestra en el tema), pero si algo le he destacado a la agrupación son sus trabajos visuales - ya que no hablo coreano y su cultura no es tampoco la cosa más sencilla del mundo - su producción visual la consecución de fotogramas que llegan a mis ojos y que transmiten un mensaje con una iconografía típica de los estudios modernos, pero que apoyados en lo simbólico me taladran la cabeza, pensando: ¿qué carajos fue eso? ¿qué significa? ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué? y de seguro hay una gran cantidad de vídeos en Youtube que atacan esas preguntas con infinidad de teorías desde las psicológicas hasta filosóficas o teológicas.

Para la muestra un pequeño boton https://www.youtube.com/watch?v=ja0iYBLJTY0

Este no va a ser uno de esos análisis, este será solo un comentario desde el más puro sentimiento.
El 17 de enero de este 2020, Big Hit, en campaña promocional del nuevo trabajo discográfico del grupo, liberó el vídeo-clip de uno de los nuevos sencillos del siguiente álbum, y ahí es donde comienza mi viaje.

Black Swan (Cisne Negro en español) es el nuevo sencillo de los chicos, pero este vídeo venía con algo diferente, algo que parecía extraño, y es que en este vídeo ellos ¡NO SALEN!, no serían los estelares, pero tampoco le abrirían el espacio a otros personajes de la farándula coreana o internacional,  esta vez los protagonistas serían los bailarines de una compañía de danza contemporánea eslovaca.

En un juego de medios planos-panoramicos-primeros planos los bailarines nos van llevando, por los rasposos suelos de lo que parece una bodega abandonada, con un enorme hueco en el techo que ilumina con gratitud sus movimientos, a lo que es una conversación interna con tus miedos y limitaciones.

Lo sencillo de este vídeo no le resta historia y sentimiento, elegancia y sutileza. La configuración entre un ambiente desolado y frío que te transmite, no únicamente soledad, también una ligera angustia, se ve marcado por una coreografía con movimientos largos y fluidos, con un uso del espacio magnifico, con una cámara estática que te hace sentir como en un teatro con la fantástica perspectiva de varios ángulos y encuadres tan cercanos que sientes poder tocar al bailarín. Es una experiencia impactante.

En esta historia nuestro bailarín principal aparece sin camisa, con la blancura de su piel destaca entre los medios tonos y tonos bajos que reinan, los demás bailarines lucen trajes oscuros que envuelven a nuestro cisne blanco que huye constantemente y se muestra en posición de batalla desde el comienzo, lucha pero no logra librarse de ellos. Es arrastrado a una jaula de luces de la que intenta huir de, pero se encuentra retenido por estas figuras oscuras hasta que en un impulso sale y la jaula desaparece.

La primera mitad del video transcurre en un nivel elevado del escenario donde se libra la lucha constante entre lo blanco y lo negro, la luz y la oscuridad. Con fuerza el blanco bailarin se libra de de sus opresores, pero... ¿quienes son ellos? los puedes llamar como quieras, son los miedos, los secretos, tu destino, tu vida, tu inconsciente que te reprime, eso de lo que no te puedes soltar por más que aleteemos con fuerza. 










La batalla termina (¿termina?) y nuestro cisne se contonea libre, se siente por fin capaz de volar sin miedo, aunque aun mantiene su tono altivo, hasta que en un momento se encuentra a sí mismo solo. Decide bajar la guardia y caminar hacia el primer nivel de la estructura, aunque desde nuestra perspectiva, este sería un nivel inferior, nuestro cisne está descendiendo, con paso firme, la música se detiene en su recorrido, la cámara muestra un plano general de su descenso por las escaleras, luego un primer plano del suelo y suena de nuevo la música, los pies blancos del bailarin aparecen y es recibido por sus cisnes negros, vuelve la lucha, pero esta vez se nota más confiado, no huye, lucha con cada uno,le persiguen, sí, pero sale de entre sus negras vestimentas hasta que se encuentra en una danza coordinada con todos ellos, hasta que en un acto de valentía salta sobre sus captores para ser elevado mientras aletea con fuerza, subiendo, no a ese primer nivel en el que comenzó esta historia, nuestro cisne blanco se eleva y la cámara con él hasta dejarlo atrás. 




No sé ustedes, pero al terminar el video tuve que verlo de nuevo y al momento de escribir esto volví a verlo unas 10 veces más para poder responder una pregunta ¿qué pasó aquí? y no encuentro respuesta más que en mí mismo. Las figuras negras que vemos son nuestros miedos, culpas y demás, lo oscuro que nos persigue. Nuestra primera reacción al ser atrapados es huir, correr y actuar de manera agresiva, como este cisne nos mostramos en una constante alerta y dispuestos a pelear. 

La jaula aparece de pronto mientras eres arrastrado, es ese sentimiento de estar acorralado, es la habitación oscura a la que todos le tememos, solo salimos de ella en un acto de fuerza o casualidad, dejamos atrás los miedos, somos valientes, pero es falso, no podemos vivir si miedo, sin nuestros secretos, sin nuestros errores, por eso cuando tenemos la sensación de estar libres de todo ello resultamos siendo egocéntricos y recaemos, descendemos a lo más profundo, para encontrarnos de nuevo con eso que pensamos olvidado. 

Ten en cuenta algo, estamos parados sobre nuestra oscuridad y nos inclinamos a la luz.


"Un bailarín muerde dos veces - la primera es cuando deja de bailar y esta muerte es la más dolorosa"
Martha Graham




miércoles, 18 de diciembre de 2019

M...

Es media noche, el cuarto está oscuro, mi brazo cuelga al borde izquierdo de la cama; hace 10 minutos dejé de temerle al monstruo que vive en la oscuridad, entre los zapatos.
Mi cuarto jamás estará completamente oscuro. desde la ventanilla entra un pequeño rayo de luz que me dice que hay algo más afuera, pero aquí ya no queda más, ni el miedo a la oscurida.

sábado, 29 de junio de 2019

Décimo Séptima Luciérnaga - Una Luciérnaga en la mitad de la selva - Amazonas

Cuando llegué a esa balsa lo sentí, no podía verlo, lo único que alcanzaban mis ojos era una negrura impenetrable que, de no saber que ahí se encontraba el río, seguro caminaría hacia ella; era el imponente Amazonas, mis oídos solo alcanzaban un mínimo del sonido del oleaje que causaba cuando rompía en la estructura de madera y en los botes que, además, avisaban del gigante líquido con su movimiento ondulante.

Al verme ahí, sentí como me llamaba, me dije "aquí comienza mi viaje" el miedo se apoderó de cada uno de mis músculos, el corazón cual motor se disparó, ni siquiera el cielo estrellado sobre nosotros me daba la suficiente calma y de nuevo me hablé "¿qué hago aquí? ¿por qué me dejé traer a esto?". Mi novia, como intuyendo mi estado me llamaba a ver las estrellas, me tomaba de la mano, me besaba, y yo trataba de ser fuerte.

Subimos al un bote, mi novia, yo y otras 40 personas, contando a dos guías y el conductor, un hombre delgado que con gran pericia, momentos antes, había atracado la embarcación frente a la plataforma flotante, y ahora nos llevaba en la oscuridad, iluminado por el millar de estrellas que se logran ver en la selva, donde aun no llega el "progreso". Una luz sobre el bote avisaba a los barcos de la distancia que ahí estábamos y aun así yo no lograba encontrarnos. Prendido a la baranda con una mano y aferrado con la otra al chaleco salvavidas trataba de seguir las palabras de mi novia "Mira, mira, mira las estrellas, pero ven saca la cabeza, mira que lindo" y yo... yo seguía tratando de ser fuerte. 

Ya en la isla, en la entrada de la selva, el guía, en la oscuridad donde solo se alcanzaban a distinguir algunas siluetas, menciona "este es un viaje interno" miro a las estrellas, quizá es la noche más iluminada que he visto en mi vida, alcanzo a ver el polvo estelar y pienso que soy tan poco en esa maraña cósmica y que estoy a poco de ser tragado por la selva, armado solo con un linterna y mis botas.

Comenzamos el viaje, el terreno lodoso no se hizo esperar, estaba en la selva al fin y al cabo. Iba de la mano con ella, en mi otra mano la linterna, de mi cuello colgaba la cámara, las botas cada vez se hundían más en el lodo, en ocasiones sentí que al tirar perdería la bota o el pie. Su mano me llevó por mucho del trayecto, luego tomó la linterna y comenzó a guiar con gran confianza, yo estaba anonadado por su confianza en cada uno de sus pasos, de alguna forma eso me ayudó a que mis pensamiento se perdieran más en la selva. Cada paso que avanzaba la selva parecía tomarnos más y más, por un momento llegué a pensar "De aquí no saldremos hasta la mañana". 

Cuando partimos del hotel eran las 8:30 pm, ya había pasado mas de una hora y media de caminata, habíamos visto algunas ranas, sapos enormes, arañas de varios tamaños y colores luego paramos al lado de un árbol de raíces enormes que penetraban la tierra con fuerza. El guía nos pidió apagar las linternas, me sentí en lo más profundo del Amazonas, sentí que estaba en el corazón de la selva. El guía, quien es una persona de la zona, poseedor de grandes conocimientos de la naturaleza, comenzó a realizar varias reflexiones y mencionó "este recorrido es para encontrar la respuesta a esa pregunta que tanto se han hecho". Mi mente se perdió entre las hojas, los bejucos, las lianas, los árboles, los troncos en el suelo, las raíces, parecía en un éxtasis, comencé a mirar hacia todos lados y me encontré con ella, tomé su mano y recordé.

Yo me encontraba ahí gracias a ella. Había subido a un avión, había sostenido su mano con fuerza cuando ese tubo metálico aceleró y dejó el suelo en la penumbra del Valle del Cauca y aterrizó en Leticia. Mi viaje comenzó desde ese momento, desde que comenzamos a ahorrar. Hice cosas que quizá nunca me hubiera atrevido, pero cosas que algunas vez soñé: volar, viajar, caminar en la selva en la noche, navegar, ver mucha naturaleza. 

Salimos de la selva con su permiso, tal y como entramos, subimos a la embarcación bañados por las estrellas, escuchando el agua bajo nosotros, volvimos enteros, aprendiendo que la naturaleza no te quita nada, no te libra mágicamente de tus miedos, pero si te enseña que puedes hacer algo con ellos, que aunque estés en esa oscuridad aun estas a salvo y siempre podrás encontrar algo de luz. 

En la selva no se quedaron mis miedos, pero algo de ella si se quedó en mi.       

martes, 15 de enero de 2019

Décima sexta Luciérnaga - Una Luciérnaga Animada - Dragon Ball Super Broly


No todos son dramas en este Blog, hoy tengo ganas de escribir sobre uno de mis gustos, sobre el anime, más adelante podré hacer más comentarios sobre algunas series, hoy hablaré sobre una de las series favoritas de todos, Dragon Ball. 

Hablar sobre esta serie es tocar mucha nostalgia, en especial con su actual resurrección y su nueva película, la integración al canon de un enemigo esplendoroso, el viejo y confiable Broly.  Este evento a causado ejércitos a favor y en contra, pero no es de negar que todos esperamos con ansias cada una de sus nuevas presentaciones. 

Ahora hablemos de Broly, este personaje es uno de mis favoritos porque simplemente es genial, es fijo y directo, solo quiere eliminar al protagonista y listo. Es tan sumamente poderoso que  nadie se lo cree y cuando apareció por primera vez, en su película, el nivel de poder en la serie era muy normal, así que este personaje causaba mucha impresión, y ahora que vuelve de nuevo, cuando ya hemos visto en el torneo de poder a seres que superan casi cualquier limite, la entrada de Broly como el guerrero legendario, que superara a nuestros amados protagonistas, tenía que ser muy bien pensada, porque superar en este momento a los protagonistas es estar muy cerca a los dioses y eso...


Broly es tan genial que ahora hace parte del canon y será explotado, muy explotado, creo yo, por lo que tenían que hacerle una historia desde cero y tenian que quietarle esas ansias tan despiadas de acabar con Goku. El primer Broly solo tenía en mente acabar con Goku porque este le causaba repulsión, recordaba sus traumas de la infancia, y sí, no es una historia muy profunda, pero al fin y al cabo es una motivación. Contrario, el actual Broly es considerado por otros personajes de la película como una persona amable y de buen corazón ¿por qué pelea como loco? - quizá pregunte alguno - lo hace porque no sabe como controlar sus emociones y con ello su monstruoso poder, tal como vimos con Kale - la Saiyan del universo 6 - que gracias a sus compañeros fue capaz de controlar sus poderes, cuando cada uno tiene un choque emocional se desborda. Broly, quien pasó toda una vida con su padre, una persona muy toxica si me preguntan, un ser lleno de ira contra el rey y el príncipe de su raza, solo teniendo como amigo a un ser enorme con muy mal humor, en últimas, cero contacto y trato adecuado - si ven, todo lo contrario a Kale - sumado al enorme poder, pues es normal que pierdas el control. ¡ay sí! pero el Broly ya está como viejo para eso, pues ustedes también lo hicieron muchas veces y lo siguen haciendo. Es algo que le pasa mucho a los niños pequeños, no saben controlar sus emociones, por eso hacen pataletas, Broly es un niño aun, uno de los personajes lo menciona así en un momento refiriendo que su historia es la más inocente que ha escuchado. Broly ha estado solo, es lo más parecido a u niño salvaje.  

Reiniciar a Broly.
Era necesario hacerlo, incluir a Broly en una empresa como Dragon Ball es pensar en grande y a futuro, en ganancias y para eso, aunque esta franquicia no se caracterice por la profundidad de sus personajes, tenían que darle historia a esta bestia, además de ponerlo de parte del protagonista, de eso puede que hable luego. El antiguo Broly era personaje para una sola película, cierto que le sacaron 3, pero se las sacaron apelando a milagros.  

En resumidas cuentas, el nuevo Broly me gusta, aunque no supera la impresión del anterior, esa bestialidad y esa libertad que tenía al ser el villano total. Creo que cada uno tiene lo suyo y no deben competir, esta película es un origen y seguro lo usaran contra el nuevo villano en la siguiente saga de super, o quizá tenga su propio arco donde demuestre como entrena con Goku y tengan exorbitantes aventuras por el espacio. 

La película.

Ahora quiero hablar en si de la película. Fue entretenida. No puedo decir más, estuvo bien, no se me hizo larga y siento que iba a lo que iba, presentar e introducir a Broly en la franquicia. La historia de los saiyans y su sumisión con el tirano Freezer fue muy buena. El papá de Broly fue el ganador al premio "Reina del drama" - aunque debo ver la versión original para saber si tantos gritos son a causa del doblaje. Creo que la puedo definir como... mucha acción, pocas palabras. Las conversaciones fueron mínimas, ni siquiera Wills fue presentado debelando algo desde su analisis o sus conocimientos, lo del legendario super saiyan ni se mencionó, nada sobre la capacidad tan absurda de poder de Broly y cosas así, yo al menos me esperaba un poco de eso.

Cosas que me impactaron y fueron dos: 1. Vegeta pidiendo semillas del ermitaño y 2. Vegeta sin protestar porque Goku se le metió en la pelea. 


Y para terminar...
Esta película no solo introdujo a Broly, sino también al sueño húmedo de muchos fans, si, Gogeta, el cual no fue tan serio como cuando salió en la película, pero decidieron que conservara varias de las técnicas que mostraron aquella vez en la pelea contra Janemba. Volvieron canon dos pájaros de un solo tiro. 


Disfruten la película y sigamos esperando la nueva temporada. 


lunes, 9 de julio de 2018

Décimo quinta Luciérnaga - Luciérnaga tecnicolor - Conversaciones con Ana



Hace mucho que no la escuchaba… hace mucho que ella no se sentaba a escucharme.
Ana: Sos un maldito – me dijo apenas comenzando – cada acto de valor que haces está seriamente llevado por no sentirte como la basura que eres. De verdad nadie te cree, porque no eres lo más importante, porque para salirte de ese agujero necesitas eso, ser lo más importante para los demás, por eso no aceptas que los otros sean felices sin ti; no es una cuestión de ego, es cuestión de tu idea de que todo lo que haces no sirve, no son tus victorias y al final solo te convences de que otros triunfan más por tu culpa y que ellos jamás lo verán, porque sos solo una herramienta; un árbol del cual tomar fruto e irse.
Todo eso te hace un maldito, porque solo pensas en cómo hacer que te quieran y que te recuerden para el día en que te dejen no sentirte tan mal, aunque cada placa de esas murallas que has levantado, con el fin de no dejar que se lleven mucho de ti, porque esa otra de tus cualidades, no dejar que vean lo que eres de verdad, esa pequeña e insignificante criatura que se esconde detrás de la imagen de un psicólogo, de un poeta, de un fotógrafo, de un amigo, de un amante.
Yo: ¿cómo que me escondo?
Ana: Si, como ese pequeño bicho, Envy ¿lo recuerdas? Crees que todos los demás son mejores y por eso tratas de serlo, tratas de tomar algunas habilidades de los otros y aplicarlas para ver si te muestras interesante.
¿Te acuerdas de tu primera forma? La del amigo
¿Y la segunda? La del amante
¿La tercera? La del estudiante
¿La cuarta? La del poeta
¿La quinta? La del viejo
¿La  sexta? La del psicólogo – aunque esta comenzaba un poco antes
¿La séptima? La del novio
¿La octava? La del fotógrafo
Yo: Ya no sigas…
Ana: te avergüenzas de tus mañas, de tus tretas para parecer frente a los demás como una gran persona, como ese gran amigo, ese gran amante que escribe cuanta vieja se come, cuanto pensamiento sexual tiene, ese psicólogo preocupado por la sexualidad y que la quiere ver como algo más que no sea coger, cuando vos ni sabes coger, cuando tus habilidades sexuales son pocas y sos puras letras.


lunes, 7 de mayo de 2018

Décimo cuarta Luciérnaga - La continuidad - PetitFellas

Manual de Instrucciones para conducir de noche


¿Conocen una banda colombiana que mezcla el Jazz, el Rap y una diversidad de corrientes musicales que no me atrevo a comentar? Bueno, yo la conocí hace como 4 años, pero eso no es lo importante, aquí vine a comentarles sobre la CONTINUIDAD. 

Si, esto nace a partir de su más reciente vídeo clic, "Los verbos", que ha dejado una bomba de comentarios por donde ha pasado y es que los Petit Fellas, usando el el recurso de la continuidad,  nos da una estocada a los seguidores, justo en la vena de los complot, y es que el vídeo de Los Verbos nos recuerda a un vídeo en especial "Manual de instrucciones para conducir de noche"que resulta ser la continuación de otro vídeo, "Rock'n love" 

Aquí posiblemente se esconde un universo, uno donde I.D.E.A.S (álbum al que pertenece su última producción audiovisual) debuta con dos vídeos, primero tenemos a "Solo hay una forma de saberlo" donde nos presentan un personaje que describen en otro de los audios del álbum, Marco (en colaboración con el escritor colombiano Mario Mendoza). Tenemos, por fin después de mucha campaña de expectativa, a "Los verbos". Lo interesante de estas dos producciones se encuentra en la similitud de sus ambientes, tonos singularmente parecidos, yo no soy un experto en estos temas, pero siento que todos estos personajes presentados en los vídeos caminan por la misma ciudad en una misma madrugada. Sombras profundas y saturados de colores, aquí huele a cigarrillo y cerveza, aquí huele a desamor por toda parte, a desacato, para mí, no cabe duda que ambos vídeos transcurren en el mismo escenario justo uno tras otro, quizás Marco recibe la llamada de la rubia del taxi, quizás están a un par de cuadras, pero... ¿por qué lo llama?

Vamos desde el comienzo, vamos al amor sin restricciones, al amor de la noche tras una copa de aguardiente y un chico de billar, vamos al "Rock'n love" una historia protagonizada por un ser sin rostro, nos muestra una historia casi lineal de una relación con una cámara errática que se mueve de un lugar a otro mientras entendemos a nuestro protagonista en su suerte de amor bohemio libre de ataduras, uno de tomar y tirar, pero el amor no siempre se puede interpretar de esa manera, a veces nos toma con la mayor despreocupación y luego huye con un trozo de nosotros, quizás por eso nuestro protagonista sin rostro continua en carretera como un monstruo, porque perdió algo, ahora nos da la cara y nos recita un manual de instrucciones para conducir de noche. De este punto pasamos a una carretera, después de un "si ya no me sientes más, vete pero no me olvides" lo que desata un estado de cólera lleno de recuerdos ingratos de momentos felices. "Somos yo y cinco demonios", aquí no hay espacio para nada más y ahora, el tiempo pasa y esa cámara sigue cambiando bruscamente, el caos reina. Estos videos manejan formatos similares, es un mismo universo y qué tal si ahora contamos una historia más en este universo. 

Nunca quedó duda de la continuidad de estos dos trabajos, el final es el comienzo del otro, quizás para aquellos que llegamos a conocerlos cuando ya estaban en la red no fue gran sorpresa, pero ahora llega I.D.E.A.S y nos abre un mundo nuevo y le da una posible cara al ser sin rostro, ese que se desfiguró por un amor, ahora tiene rostro, pero también muchas cosas han cambiado, este mundo es diferente, parece... un poco más... ¿adulto?

Vamos por partes y no nos confundamos, no veamos la continuidad como algo lineal, eso no le daría mucho sentido a un universo, y nos queda claro, en la actualidad, más o menos, qué es un universo cinematográfico. No nos vale de nada tener un universo de una sola persona, una sola historia, ahora hay otra posible historia que transcurre cerca, a unas cuadras o quizás en otra localidad (si creemos que todo ocurre en las frías calles de la capital, yo preferiría pensar que no) aparece Marco, un ser sin ley, una quimera de personalidades. (Leí por ahí que Marco podría ser nuestro amigo del taxi) no quiero ser tan filosófico aunque esta idea no estaría tan mal ¿notaron los pequeños fragmentos de vídeo a modo de flashback que aparecen en manual de instrucciones, solo hay una forma de saberlo y los verbos? ¿acaso esta mujer ha cautivado a nuestro amigo sin rostro y al querido Marco? ¿Será esta chica la que se presenta como multidimencional? ¿Será ella un simbolismo del amor perdido, de la desolación, de la entrega y el abandono, del dolor? y pensar de una forma más narrativa y decir que de nuevo un final es un comienzo, Marco habla con la chica del taxi ¿quien es ella?

"Los verbos" esta canción, cuando aun no salia el vídeo, olía a que nada iba a salir bien "vienes conmigo o te quedas con él" aquí se parte la canción, después de un derroche de verbos, de amor, de intentarlo de nuevo "3:27 am y vuelvo solo a mi cuarto de hotel". El vídeo nos amplía este panorama, comenzamos con dos personas en un taxi, la atmósfera tensa, esto es un reencuentro, esta no es su primera vez, la letra y la tensión en el aire nos lo confirman, entre ellos dos hay más que un conocerse, aquí se siente algo - ¿lo intentamos de nuevo? - pero, el miedo se hace presente, nuestro amigo del taxi tiene ese pequeño recuerdo, ese flash en un momento cumbre de la conversación, para luego sufrir una transfiguración que nos recuerda de nuevo a manual de instrucciones. ¿Qué le pasó a este hombre para que le tema así al compromiso? Porque ese es su miedo, comprometerse, volver a creer en el amor, la transfiguración se da en ese momento cuando él recuerda que un amor pasado lo volvió un monstruo, le arrancó parte de su humanidad, parte de su corazón.

La continuidad no solo la apreciamos en los detalles que conectan los vídeos, sino en las historias, como este personaje de mirada errática por las calles frías capitalinas no ha podido superar ese amor de noches pasadas. La continuidad nos muestra cambio, progreso, pero también pasado, el lazo con lo que pasó y lo que esperamos, ahora nos queda solo esperar para ver como continua este universo, que también puede ser multiverso. 

sábado, 14 de abril de 2018

Décimo tercera Luciérnaga - Lost in translation - El triunfo de perderse


¿Alguna vez te has perdido y no te has dado cuenta que lo estás? Aunque suene a disparate, justamente ahí radica el problema y el encanto de esta producción de Sofia Coppola del año 2003.

Lost in translation, cuyo titulo en español fue Perdidos en Tokio, que a mi parecer calza muy bien con la esencia de la película, representa la sutilidad de la comunicación y también todo lo que puedes encontrar cuando intentas entender algo que se ha presentado como imposible, o sino piensa en todo lo que logras conocer cuando llegas nuevo a una ciudad y comienzas a caminar; Colon buscaba llegar a la India, se perdió, ni lo sospechaba, y aquí estamos.  


Bob (Bill Murray) y Charlotte (Scarlett Johansson) los protagonistas de esta historia son dos almas en medio de una metrópoli tecnológica y cultural, el lugar perfecto para estar solos, para desaparecer.

Bob, un actor de talla, ya bastante mayor, ha visto como ha perdido la pasión, por su profesión, por su matrimonio, que ha grandes rasgos se ha convertido en un ir y venir de comentarios que no trascienden más allá del típico saludo de un chat "Hola, ¿cómo estás? - Bien ¿y tú?".

Debido a su trabajo Bob ha llegado a Tokio para ser la figura publicitaria de un whisky japones. Entre grabaciones y sesiones fotográficas Bob acata lo que el director del comercial le señala. Esto es algo que Bob hace a lo largo de la película, acata sugerencias, de su manager, del director japones, al cual no le entiende ni la más mínima palabra, las sugerencias de su esposa y hasta las sugerencias de Charlotte.

Quizás una de las preguntas que pase por la cabeza de Bob es... ¿qué hago en Tokio, tan lejos de mi familia, de mi esposa, de mis hijos, de mi vida, debería irme? Él no entiende el idioma, los símbolos, las referencias, hasta que un día entiende algo, aunque no sabe que lo entiende, Bob está perdido, lo sospecha, por eso decide quedarse el resto de la semana, porque por fin comienza a entender qué es lo que siente.  


Por otro lado Charlotte es una recién graduada y recién casada, apenas comienza su camino en la vida, busca eso a lo que se va a dedicar por el resto de sus días, pero por el momento acompaña a su esposo en un viaje de trabajo fotografiando bandas musicales en Tokio, ellos también están de paso, ella también está perdida.

Mientras Bob cuestiona su meta en la vida y vive las consecuencias de sus decisiones, Charlotte se discute entre si lo que hace está bien o mal, se pregunta sobre sus decisiones, si las puede cambiar... el matrimonio es un paraje inexplorado para ella, cuestiona su relación, encuentra que sus amigos son personas lejanas, y no solo por la distancia, se da cuenta que al encontrarse tan lejos de casa la soledad personal se hace más grande, Charlotte no solo está lejos de casa, está lejos de sí misma.

A Charlotte le gusta caminar por las calles japonesas, conoce un poco la cultura, contempla los templos y la historia de la gente, ella quiere conocer, es una persona curiosa, ávida de conocimientos. Está estancada, esa quizá es la mejor palabra, por eso le cuestiona a Bob sobre el matrimonio, sobre tener hijos, sobre el trabajo y sobre todo, sin saberlo, sobre el estar con alguien más, porque ella no sabe si ese es su camino, si es lo que quiere o si es lo que va a querer.

El encuentro. 

¿Cuántos pueden ser los escenarios en los que se encuentren los protagonistas y amantes de un drama? ¡SÍ! Un ascensor, los protagonistas se encuentran y se sonríen, pensamos que justo en ese momento de estreches comienza la historia, pero resulta que ambos se bajan, cada uno en sus piso y tiempo después nos enteramos que Charlotte no recuerda ese encuentro, pero Bob sí. Después de ver la película y saber este detalle comencé a pensar ¿por qué él recuerda tanto ese encuentro? y es que a los espectadores ese momento se nos hace muy presente, claro, estamos viendo desde la perspectiva de Bob.
Los ascensores son trampas sociales, son cajas suspendidas en el vacío donde tu espacio personal es reducido; Bob, justo cuando se encuentra acorralado por aquellos pequeños hombres, entiende la diferencia y la soledad, por eso un pequeño gesto de simpatía le agrada tanto.

De aquí en adelante los encuentros comienzan a suceder cada tanto, en el bar, la piscina, lugares que permanecen inmutables, (en el bar siempre está cantando la misma mujer, la piscina es un lugar silencioso y de soledad) algo familiar que te quinte esa sensación de extrañeza que se siente cuando tienes una estatura más que la media y que tu traductora, pareciera que, no dijera lo que realmente quieres decir y la sensación de perder por completo la comunicación se hace más grande. Cuando por fin encuentras a una persona que minimamente te sonríe y te entiende, esta está igual que tu, sola. 


Amor y Soledad

Aquí quiero hacer mención a algo que vi cuando me disponía a escribir esto, claro quise primero ver si alguien más tenía un punto parecido al mío y lo que más me llamó la atención fue ver la palabra Amor como el sentimiento predominante y eso que une a los protagonistas, pero hay que tener cuidado, si esto es amor es uno que pocas veces se ha visto, no es ese amor romántico que nos hace suspirar y detener la respiración. La relación de los protagonistas no se desarrolla hasta el punto donde sean felices y coman perdices, porque ellos ya tienen una vida, y aunque pensemos que se quedaran juntos en Tokio o que huiran de sus parejas... ellos ya tomaron sus decisiones y si bien se han perdido en el camino, casi al final o justo comenzando, esta no es la historia de dos amantes en un lugar lejano. Sí, Charlotte le propone en algunas ocasiones a Bob que escapen, porque ella aun podría hacerlo, pero Bob no lo puede hacer, por más que en ocasiones quiera, Bob ya ha escogido el color de la alfombra de su estudio, tiene hijos y una esposa que se preocupa por él, tal vez han perdido la llama, pero Bob reconoce los buenos tiempos, Charlotte aun tiene camino que hacer.

¿Qué es lo que sienten el uno por el otro? En mi humilde opinión, pienso que es soledad. Es un sentimiento que los lleva a identificarse, algo que he intentado mencionar a lo largo de todo ese escrito; Bob ve en Charlotte los sueños que él alguna vez tuvo y ha podido cumplir, ¡vamos! que ella le teme a tener la vida de Bob, eso de tener hijos y el juntos hasta que la muerte los separe, una familia. Y bien, seré romántico y diré que se amaron, se amaron como se ama una linda experiencia que jamás volverá, si creo que puedas amar a una persona y dejarla ir, creo que es una muestra de amor diferente, sin desmeritar al amor pasional, erótico, romántico, etc. Amamos a las personas importantes de maneras diferentes.

Todo fue un Susurro al terminar  

Cuando por fin llegamos a la escena del beso la película se acaba, pero no sin antes dejarnos en una intriga total, gracias a un pequeño susurro que muchos han buscado como escucharlo, yo he decidido dejarlo así, porque creo que representa la tesis de la película, esa imposibilidad para traducir los sentimientos adecuadamente, el publico se queda sin saber qué es lo que se dice exactamente, cuáles son las últimas palabras que le regala Bob a Charlotte y que la hacen llorar, pero eso que ha sido intraducible para nosotros, para los personajes es la comunicación perfecta, por fin se da ese beso tan esperado y posiblemente se vea ese amor del que tantos hablan, porque dejaron de estar solos, aunque fuera por un breve instante.

Se me antoja decir que Tokio es igual que ellos, lo nuevo y lo viejo que encuentran armonía a su manera y a pesar de todo lo diferentes que son se juntan, pero no terminan por mezclarse hasta desaparecer. Y tal vez podría hablar de muchas cosas más sobre esta película, como su banda sonora y el silencio que se aprecia de una manera impecable, largas escenas sin música de fondo, solo el silencio que comunica, nos podemos meter en la piel de Bob y entender lo complejo que es estar sin querer estarlo, no entender nada y cómo Bob y Charlotte se encuentran siempre donde hay música.

Conclusiones 

El final se parece mucho al comienzo, por eso Bob y Charlotte estando completamente perdidos t estancados en sus vidas logran comunicarse mediante intermediarios, los karaokes, los bares, la comida y es que no se besan por eso, porque es sencillo comenzar a sentir algo por alguien con el cual te puedes comunicar, pero eso no pasa entre ellos, continuamente están huyendo, perdidos en su propia traducción, por eso las tontadas en el ascensor, en la piscina, en el karaoke, en el bar, en la calles, pero todo tiene su final y ellos lo saben, aunque Bob alargue su estadía en Japón sabe que tendrá que dejarla de ver, así como Charlotte sabe que también un día su esposo volverá de trabajar y se irán de nuevo a casa. 

Perdidos en Tokio o Lost In Translation (digale como quiera) no es que sea la más grande las historias, sus personajes tampoco son increibles y oridginales, me recuerda mucho a ONCE e incluso a la aclamada La la land, incluso leí criticas sobre su apreciación de la cultura japonesa, pero es que al final muchos vemos al país de esa forma, es lo más romantico que a veces logramos ver a los japoneses, piensa en lo que más te aterra de estar un día en Tokio y para mi es la incomunicación, esta cultura nos llama pero también nos aterra un poco, sus grafos tan diferentes, su acento, sus tonos, su apariencia. 

Lost In Translation es una ventana a la comunicación en medio del caos, de una ciudad que siempre está envuelta en luces y apuros, un mundo extraño, no cabe duda. 

Camilo Mendoza.



domingo, 7 de enero de 2018

Luciérnaga sin luz

Se supone que lo siguiente a publicar sería una Luciérnaga sobre una película, una que se me antoja volver a ver, si el cansancio me lo permite en estos momentos, porque ahora no sé como me siento, me pierdo al querer regalarme una respuesta... estoy cansado o triste (?).

Con un fondo musical propuesto por The XX me siento en plenitud, en el equilibrio perfecto entre la tristeza y el sueño, porque llorar de esa manera cansa y te pone triste. Les cuento: en la madrugada rasgué mi alma mojada en lagrimas, lloré y maldije cada una de mis lamentaciones. Lloré con el aliento, me quedé sin aire, me halé el cabello y apreté mis extremidades... luego todo fue calma, como el viejo Córtazar alguna vez lo escribió, pero todo ello me había dejado sin fuerzas y perdido en la mitad de mi cama. Esta vez logré esquivar el peso sobre mí, pero no creo que vuelva a pasar.

Estoy perdido, sin luz, aguardo que alguien presione el interruptor que hay al lado de la puerta y espero que sea ella, un mensaje, una noticia, porque la sosobra me está acabando de hacer perder y ya no sé para donde mirar ni que tan lejos ir, no sé si quedarme sentado en un rincón y esperar, confiar en ella, en que volverá, porque no se despidió, porque quiero oírla, porque quiero verla, leerla, besarla y decirle toda palabra que despierte el amor dentro de mí.

Quizás termine viendo la película y pueda hacer un mejor comentario en la siguiente entrada.

domingo, 18 de junio de 2017

Décimo segunda Luciérnaga - Hoy es un día común de soledad

Noche de domingo. Poca acción. Un pequeño sillón, la tv, el anime que llevo viendo por dos meses. Algarabía en la calle. Una celebración anual.

¿Y yo qué pitos toco en todo esto? Mi única razón de ser, por el momento, es ser uno con el sofá y comer, tomar café, tallarme lo ojos, mirar la tv, cambiar el capítulo, pararme, sentarme.

Un poco de música a lo lejos, algo más en el cuarto de al lado, un poco más en la pc. 5 goles y no me importa. Feliz día del padre, espero la cerveza esté buena.

No te sentís mal, no estás triste, solo un poco aburrido y solo. Tal vez estas muy acostumbrado a una presencia; quizás solo la espero, quien sabe, nadie sabe.

Sueño, cansancio. Fotos, aprovecha la cámara; fotos al fuego de la estufa, busca su mejor Angulo. 
Debería dormir, en un momento lo haré. Suenan baladas, cantos de hinchada, semi-boleros modernos, pop, rap… el padre es un buen tema…. La celebración es un buen tema, la incapacidad para disfrutarla escudándose en los recuerdos de alientos agrios y la imagen zombie que siempre odie.


Me voy a dormir. 

jueves, 16 de febrero de 2017

Décimo primera Luciérnaga - Darse cuenta


Sentado en una silla que apenas es una pedazo de espuma, cubierto con tela gris, regreso a casa pero esta vez recuerdo un cuento que alguna vez leí en el colegio, uno sobre un pequeño pueblo dominado por una fábrica donde cada mañana sus llamadas sonaban y los hombres de casa salían de sus hogares y se adentraban en las entrañas de la bestia, la cual al caer la tarde sonaba de nuevo sus alarmas y vomitaba a los hombres que había engullido, sucios, cansados, completamente acabados. De alguna manera veo a mi pequeño paraje rodeado de industrias que devoran hombres en la mañana y devuelven retajos de ellos en las noches, retajos  que se vuelven a casa en los buses públicos, eso en los que ahora yo me movilizo.
Desde hace 5 años que comencé a viajar de ciudad en ciudad para estudiar comencé a ver como en las noches los buses iban plagados de hombres, en su mayoría trabajadores, hombres sucios y cansados. Claramente también mujeres subían a estos vehículos, señoras y jovencitas que salían de las bodegas de empaque, cansadas, con sueño, con hambre. Todos regresan a casa con ganas de ver a su familia, de comer, de dormir.
¿Cuándo comencé a ser yo de esa clase de personas que salía de casa muy  temprano y volvía muy tarde? No sé. Solo sé que hoy vuelvo a casa muy tarde después de estudiar y trabajar, en ocasiones más lo segundo. Me convertí en uno de esos hombres.

Hoy me encontraba viajando, delicadamente, en un bus que recorría la autopista con prisa, saltando según las irregularidades del camino. Hoy me descubrí como uno de esos hombres que volvía a casa con ganas de dormir, y muy de vez en cuando, con ganas de que no amanezca.  

viernes, 3 de febrero de 2017

Décima Luciérnaga - Una Reflexión sobre fotografía


Todos los derechos reservados

¿El arte busca la perfección? Quizás una extraña, una que se alcanza tras el error. La perfección es momentánea, no se puede buscar un elemento completamente perdurable, tal como lo decía Leonardo DaVici, “una obra de arte jamás se termina” le podemos agregar, una obra de arte llega cuando sea necesario, tras mil intentos o después de mucho tiempo.

La fotografía se convierte en uno de los ejemplos perfectos para dar a entender lo anterior. De 50 fotografías que se tomen, 5 o ninguna pueden convencer al fotógrafo de su trabajo. De las primeras cosas que debería comprender un fotógrafo es que su objetivo es esquivo, pues al intentar capturarlo, y es natural la resistencia, huirá.

Comprendo la fotografía como una serie de errores que cuentan una historia hasta el momento culmen de perfección, ese solo instante donde por fin se ha logrado la toma perfecta y que va acompañada de los cientos de intentos pasados.

Hoy quise escribir sobre fotografía porque me aterra en lo que puede transformarse esta practica, esta que con el populismo de las cámaras y las redes sociales virtuales se ha convertido en uno de los pasatiempos de moda. La fotografía es un medio para comunicar, pero ¿para comunicar qué? ¿acaso la realidad? ¿acaso una mentira? ¿acaso para lo bello? Y es que ahora los filtros van y vienen, las fotos terminan siendo el resultado de una serie de modificaciones digitales que puede cambiar por completo el sentido inicial o simplemente darle el completo sentido a la toma.

Este populismo ha hecho que se empiece a considerar aun más la profesión del fotógrafo que hace todo, el que piensa en las luces, en la composición, en los elementos que quiere, el que dirige, el que edita… sabiendo lo que busca, o sospechandolo nada más, sabiendo que no le será fácil encontrarlo y trabaja en armonía con sus modelos, sus paisajes.

Debo decir que este auge de la fotografía, debido a las innovaciones tecnológicas que han permitido llevar una gran herramienta a las manos de muchos, por poco dinero, ha provocado que los egos crezcan a desmedida y el fotógrafo se convierta en un ser supremo con unos talentos que le permiten hacer a un nivel más alto lo que muchos ahora hacen. Pero, como lo dije antes, un fotógrafo debe estar en armonía con lo que fotografía y ser paciente, los elementos son esquivos.

Esto me ha llevado a pensar en algo ¿acaso todos esos elementos de una fotografía desean ser fotografiados? ¿Se han preguntado si es necesario disparar cada vez que vemos algo hermoso o si solo deberías admirarlo por lo que es, en su momento, sentirlo nuestro y no desgastarlo con una imagen congelada por el resto de la eternidad, que indudablemente no es lo mismo? Tal vez no sea claro ese punto, pero me refiero a que la naturaleza esquiva de nuestros focos tal vez quiera decir que no desean ser retratados – suena bastante loco ¿no? – y nosotros insistimos, hasta que quieran, hasta que se acostumbran a la cámara, hasta que el fotógrafo logra conectarse, dejar su ego a un lado, dejar de ser tan engreído, deja de tratar controlarlo todo y trabaja con lo que tiene.


Puede que todo esto sea una idea muy idílica, pero forzar una sonrisa es un atropello a la felicidad, si ella no quiere aparecer frente a tu lente déjala en paz o trata de agradarle, sin prepotencia, porque estas tratando de captar un sentimiento. Y puede que no sea fotógrafo, pero vivir tras un lente resulta bastante limitador a la imaginación, trata de sentirlo primero, luego tómalo.

lunes, 26 de diciembre de 2016

Novena Luciérnaga - A la mierda con lo que escribo.

Hoy me quejo, me quejo como de costumbre, me quejo porque no puedo entender todo lo que ha pasado por esta mente insana que intenta no sucumbir ante sus propias dudas y escribo, como un esclavo de mis propios sentimientos, como un demente que no sabe expresarse en minimas palabras o acciones, pero escribo solo los fragmentos de lo que pienso, al final escribo solo los despojos, solo la mierda que no quiero seguir oliendo.

Solo escribo sobre los demonios que han maltratado mi vida y de los que ya no quiero pensar y así me han llamado poeta, por poner en letras lo que no quiero sentir, lo que muchas veces solo me estorba, lo que no quiero volver a vivir.

Mi verdadera poesía, dejen que les cuente, siempre estará oculta, solo la conservan las personas a las que alguna vez les escribí. Ellas son las dueñas de esas palabras, solo ellas pueden conocerlas, solo ellas deciden que hacer con esas letras.

Sí, he escrito para muchas personas a nivel público, pero esa escritura jamás se comparará con aquella que alguna vez pude escribirle en privado.

jueves, 17 de marzo de 2016

Octava Luciérnaga: Sólo quería caminar bajo la lluvia

Salí y comenzaron a caer las primeras gotas de lluvia, las calles comenzaron a brillar, el asfalto húmedo reflejaba las luces de las farolas sobre mí; las calles vacías, pequeñas almas se veían correr, la soledad y la lluvia se hacían las mejores amigas, las luces de las casas se formaban como haciéndome un camino, me dirigían y yo caminaba mientras veía en mi sombra como los crespos sobre mi cabeza saltaban, como si se regocijaran por recibir las tan anheladas y pequeñas virutas de lluvia. Poco a poco las goteritas se hacían más grandes y caían con más fuerza, en este punto ya me encontraba muy lejos de casa, las luces de las casas se habían transformado en comercios a punto de cerrar y las pequeñas almas en congregaciones buscaban refugio bajo cualquier parasol.
La humedad ya no solo se sentía en el aíre, mis ropas se encontraba empapadas, pesadas, frías… la lluvia había comenzado a desaparecer y solo quedaba un frío tenue que recorría las calles y erizaba mi piel.

Los pensamientos se habían mojado ya, fue suficiente exposición, era el único caminando bajo la lluvia con una tranquilidad que rayaba en lo extraño, no todos quieren mojarse, solo una persona a quien se le han derretido las ideas como papel mojado, lo preciso para dormir tranquilo en una noche de calor.  

martes, 3 de noviembre de 2015

Séptima Luciérnaga: ¡Qué viva la música!

Después de mucho pensarlo y de casi jurar que no lo haría, terminé haciéndolo, terminé en una sala de cine esperando y viendo ¡Qué viva la música!
Recuerdo muy bien que al leer esta obra de Andrés Caicedo, me tomé mucho tiempo para terminarla, porque en la biblioteca solo me prestaban el libro por una semana y lo tenía que renovar constantemente y al cabo de tres renovaciones había que regresarlo. Así la lectura  se alargaba y puede que 3 semanas sean suficientes para leer un libro como ese, pero me daba tiempo con cada narración, buscaba las canciones, que en ocasiones tarareaba María del Carmen, y sobre todo porque soy de lectura lenta.

Cuando me di cuenta que se haría una adaptación al cine de este libro, creo que tuve la sensación de que todo se iba a la mierda, hasta aquí llegó la maravilla pero, recordé que cuando se trata de poner la historia de un libro en un film este queda completamente diferente, porque es otro medio de comunicación e influye para que la historia cambie en la forma que es contada, por eso se da ese sin sabor al final y decimos “así no es en el libro”. Por un momento tuve esperanzas.

Si bien es cierto, y es algo que he confirmado a lo largo de los años cada vez que leo algo que dicen sobre Caicedo y sus libros, y en conversaciones con amigos y compañeros de estudio, las historias de este autor no son la gran maravilla en cuanto a la creación de personajes, lo que impacta de este escritor es su elocuencia al narrar sucesos cotidianos, es algo que te atrapa (en lo personal), los viajes psicodélicos, los monólogos extendidos donde podemos conocer mejor a los personajes, elementos que se convierten en un desafío, tomando en cuenta que el tiempo limitado del formato visual. Tratar de llevar algo como esto al cine nacional, donde los presupuestos son limitados, supongo que será un pequeño dolor de cabeza , aquí el tiempo en pantalla es oro.

Supimos desde el comienzo que este film estaría ambientado en la Cali actual, nada de la Cali de antaño, esa Cali loca de una generación que se sentía perdida, el sentimiento que pone de manifiesto muchas veces la novela. Punto en contra, nuevamente. La prevalencia de la música electrónica al comienzo de la producción nos saca de la ilusión de una juventud perdida en las pistas de baile entre rock y salsa, y muchas drogas, claro, pero esto no es algo que se olvidara en la película, por el contrario, es un elemento muy fuerte, me arriesgo a decir que un 90% del tiempo de proyección estamos en contacto con drogas y algo de sexo. Claramente esto también es un intento por un cine comercial.

Antes de ver la película me encontré con un pequeño artículo en Internet de Ivan Gallo, publicado en el periódico virtual Las 2Orillas en el que se ofrecía un comentario, que muy a mi pesar, lo comparto ahora; la película es una simple recopilación de frases del libro recitadas por los actores (no digo nada de las actuaciones porque no me siento calificado para hacerlo) lo que me lleva a pensar en la película como un comercial de más de una hora. La estrategia de narrar apartes del libro, pasajes destacados, es casi lo único que nos conecta con la novela original, pero no me rima con los paisajes modernos, que aunque sigan conservando parte de las inquietudes juveniles, estas ya no van con el apogeo de la época.

Para terminar, y que esto no se vuelva el tedio completo, me refiero a las personas que no se hayan leído el libro y crean que viéndose la película podrán zafarse de esa actividad, lo siento, si llegan a las salas de cine sin un mínimo conocimiento de la historia sentirán que perdieron su dinero, aún más que los que la vimos y conocíamos la historia. Así que, estudiantes, si tienen como tarea (quien sabe en qué colegio pongan un tarea así) no se vean la película esperando responder bien el examen o el trabajo que derive de esa actividad, Caicedo no conoció la salsa-choke y lo agradecemos.

Quiero pensar en una frase debajo del nombre de la película “inspirada en el libro de Andrés Caicedo…” como una señal para no hacer demasiadas ilusiones en tanto a la historia y la forma en cómo se disponen a contarla.


Camilo Mendoza. 

martes, 7 de octubre de 2014

Sexta Luciérnaga - Noche de muertes

Bajo esta luna te dejo, querido amigo
Bajo esta luna descansa, fiel compañero
Bajo esta luna la muerte se ha posado en mis manos, te ha llevado, quizás por mérito mío, quizás por cosas de la vida
Bajo esta luna se ha cobrado tu estancia en la tierra
No pudo ser el mejor escenario para partir, quizás no las condiciones adecuadas, pero partiste a mi lado, dejándome aquí mientras recuperabas tus alas dañadas.
Yo estaba para cuidarte, pero no pude comprenderte; sentí en carne la incapacidad humana, la fallida misión que no sabemos llevar.

Las noches de luna inmensa ya significarán la fragilidad de la vida.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Quinta Luciérnaga - No soy poeta.



Un día me comenzaron a decir poeta y yo me preguntaba si de verdad lo era.
Siempre lo he tomado a manera de burla, intento escribir, no lo niego, pero nunca me he considerado un poeta, creo que no lo soy, soy simplemente una persona que, como dice Lorca, siempre está a punto de llorar, y lo hace, lo hace con letras.
Creo que me falta mucho alcohol, marihuana y sexo para ser un poeta, porque eso es lo que vende ahora en un poeta ¿no? Ser el más malo, el que va contra la corriente, el que le escribe al amor en forma de su única rebeldía, y no niego que el verdadero poeta sea un rebelde, ese que desencaja en la sociedad, pues la literatura se hizo para eso, el arte se hizo para eso, para expresar lo más interno del humano, para mostrar el alma.

Yo no soy un poeta, aunque mantenga emocional, como ahora con lagrimas en los ojos por que por primera vez siento la soledad, aunque le dedique parte de mi tiempo a escribir, a retratar mis sentimientos y luego enseñarlos a unos pocos, ponerlos en estas redes para que al final sean olvidados y en últimas borrados, tanto de lo virtual como de las personas porque ya piensan que soy un engreído, todo por creer por unos momentos las palabras de los demás.

No. Yo no soy poeta, me faltan "huevos", no soy reconocido, ni viajero, no tengo un verso para cada hora del día, no me he enamorado de mil mujeres. Escribo para pasar el tiempo, escribo para mostrar mi lado oscuro, lado que se hizo más fuerte al creer que tenia un titulo, el de poeta.

¡Ni mierda! Yo no soy poeta. Yo soy un simple pendejo que duerme dentro de un sistema social, dentro de un sistema personal y cree que es dios, aunque se necesite mucho para entender esa idea, junto con mi idea de amor, con mi idea de amistad, de paz, de libertad, esas ideas que no escribo porque no quiero ser de nuevo mal llamado poeta, ahora poeta anarquista; no me sirve de nada llenarme la boca y las manos de palabras si llegan a nadie porque nadie ya me escucha o lee.

Me voy quedando solo y eso si que me hace menos poeta - no tengo quien me lea de verdad, no tengo a quién escribir y se estremezca -.

Mi idea era decir que poeta no soy, pero esto al parecer resultó una quejadera poética, un poco oscura, romántica, sentimental.

En fin, no soy poeta. Ya no soy ni yo.

lunes, 25 de agosto de 2014

Cuarta Luciérnaga: Mi vida en Sepia

No traigo hoy una entrada sobre alguna película, aunque tengo varías que comentar, pero eso es para después.

Hoy les quiero contar, o mejor, expresar mis lánguidos sentimientos; cosas raras, tramadoras, sentimientos en sepia, en ese tono que me encanta, porque mi vida la trato de vivir así, con ese filtro poco usado, ese tono de las paginas de los libros antiguos, de esos cuyas paginas huelen dulce - dan ganas de morder o lamer - pues así son mis sentimientos, medio viejitos, chapados a la antigua con un toque de modernidad confundida.

Soy un romántico, pero no del tipo romántico que se tiene idea ahora, me considero un romántico por que puedo expresar muchas de mis emociones, desde la más positiva hasta la más negativa, tal vez de una manera en ocasiones burda, nada bonita - aunque lo bonito y lo feo es tan relativo y a consideración de cada quién, (ahora comprenden cuando digo "modernidad confundida") - pero esa es mi manera de ser al final. ¿Por qué escribo esto? La verdad no lo sé, hace mucho que no publico y quería contar algo. Ya que este blog es un poco más casual, más simple, entonces quería en últimas contar un poco de lo que soy, un poco de lo que pretendo ser, tal vez no cuente lo que no soy, aunque eso sería para otro momento.

Ahora bien, el motivo de toda esta publicación, de todo este proceso de contar un poco sobre mí, es que la luna me inspira, me acompaña y que la he descubierto no sólo como luna, sino como una Lunática, una luna que me brinda ese tono en sepia que me gusta tanto, creo que a esa luna le debo el color de mi vida, el toque extraño que tiene, mis sentimientos poco comprensibles, esa mezcla entre persona líquida y sólida - Leer zygmunt bauman -. Esa luna loca y descontrolada, que en ocasiones llega enorme, en otras desaparece por noches, pero me canta en la distancia mientras me elevo como una nube para estar más cerca de ella y no perderme de su destello en sepia que tanto me gusta.

jueves, 14 de agosto de 2014

Tercera Luciérnaga: La vida de Adèle

Película que me impresionó por su sencillo y hermoso escenario, por cómo se cuenta la historia de una manera simple, sin mayores artilugios y como toda historia de amor, tal vez una historia de la cotidianidad. Adele, la pequeña Adele que se adentra en el amor de la manera menos convencional, tal vez guiada por la curiosidad, descubre los finos látigos de la confusión amor-carne, cosa que a mi parecer debe ser el argumento principal de la película, mostrar el camino de descubrimiento de la protagonista, pero al ser producto comercial se vende la idea del amor imposible, de la traición y la del “erotismo” – lo pongo entre comillas porque considero que este film no hay nada de eso, es más, se pasa a la pornografía – y la vida de Adele se ve cortada, reducida a sus impulsos, aunque eso puede resultar interesante, ver como el humano se ve llevado en muchas ocasiones por los impulsos, por las confusiones que estos presentan a su poseedor. Adele, una chica que se enamora de otra chica pero no abandona su gusto por el sexo opuesto, entonces ¿amor y sexo van en caminos separados?
Los buenos momentos, la soledad inmidente, la dicha de los lugares ahora llenos de recuerdos.


Más allá de los aspectos técnicos o de historia que nos presenta la historia para el público en general, podemos destacar esos finos aspectos de la historia, y como dije antes, la historia es una cosa que se cuenta en presencia del argumento del común, una historia que a cualquiera puede pasar por un instante en su vida y ese instante es el que está reproducido en ese film dirigido por
Abdellatif Kechiche en el año 2013.




miércoles, 13 de agosto de 2014

Segunda Luciérnaga; La tumba de las luciérnagas

Animación dramática dirigida por Isao Takahata, estrenada en Japón en el año 1988, basada en la novela del mismo nombre del escritor Akiyuki Nosaka.

La Tumba de las Luciérnagas cuenta los ires y venires de Seita y su hermana menor, Setsuko. La historia transcurre en los paisajes de la segunda guerra mundial ya terminando, cuando las fuerzas aéreas de los Estados Unidos someten a las ciudades a un bombardeo constante con la intención de reducir a cenizas la mayor parte del país, como pasa con la ciudad de Kōbe donde viven los personajes principales de esta conmovedora historia.

En medio de luciérnagas comienza esta historia. Estos pequeños amigos que acompañan a los niños durante sus soledades dan vida a los recuerdos de Seita  y su hermana, los recuerdos de su vida, los buenos y malos momentos antes de la muerte.

Un drama que llega a lo más profundo, escenas impactantes donde se pone a prueba la compostura emocional del espectador al mostrar de antemano los horrores de la guerra vividos por dos pequeños que nada tienen que ver con eso, horrores que se desprenden de los ataques y los horrores humanos que salen en los peores momentos, cuando más decaído estás, dando cuenta del espíritu


individualista del humano, de lo interesados que llegamos a ser, pero no hay que ser tan trágicos siempre, sin dudar hay quien se haga cargo de minar esos pensamientos y mostrar que no importan las adversidades, siempre se puede tener un buen sentimiento, uno de fraternidad, de compañerismo, uno que se equipare al amor puro por el otro, aunque se pague con la muerte.

la Tumba de las Luciérnagas es una tragedia como las griegas, de antemano te advierten de su nefasto final, pero hay que verlas para saber los detalles y conocer su verdadero fin, creo que así puedo resumir esa gran película, donde los mas nobles bichos, dan luz en los peores momentos, aunque sea por poco tiempo.




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